10/28/2008

AGOBING

Martes, lluvioso y con un frío de mil demonios. Martes de invierno en el que cuando levantas la persiana tan solo deseas volver a la cama, pero tienes que currar.
Curras, te mojas, aguantas chaparrones de las nubes y de la gente, los viejillos intentan que le soluciones sus problemas y tu miras tu reloj hasta que lo ves detenerse.
Acabas la jornada y llegas a casa, cansado, sin ganas de nada y te sientas delante del ordenador. Es entonces cuando tu cabeza se pone a trabajar, mientras tu cuerpo descansa.
Te agobias, tienes un montón de relatos en la cabeza, futuros regalos para gente especial y te das cuenta que te metes en cada embolado que no es normal.
Te agobias y te preguntas porque diablos estas haciendo todo eso, total, no serás nunca un buen escritor, nunca podrás dedicarte a ello ni ganarás ni un misero euro.
Solo te dura un segundo luego recuerdas que cada uno de esos cuentos es especial, piensas en la persona para quien lo escribes. Cada uno es único, pensado en las conversaciones con esa persona y sus miedos e ilusiones, cada uno es solo para una persona y aunque lo lean mas gente solo ella sabe realmente que es para ella.
Por eso lo escribes y por eso mantienes la respiración cuando se lo das esperando haber acertado. Por eso hoy me quedaré hasta tarde, escribiendo, porque realmente me gusta.

Día triste canción triste. Iba a poner la versión de Huecco pero sería saturar el asunto y además algún fan de Loquillo me mataba.

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SOLAMENTE UNA PIEZA...