9/21/2009

MATERIAL INCENDIARIO

Demasiadas cosas tendrían que tener señales de peligro de fuego. Demasiadas cosas que en nuestro día a día nos rodean y suponen un peligro bastante mas grande que una colilla en una gasolinera.

Sobre todo cuando te paras a hablar de los pequeños fuegos íntimos.
Esos que queman como si de combustión espontánea se tratase, hasta llevarte al peor de los infiernos y huyes de ellos, sin saber que siempre fueron tu salvación.
Esos incendios a lo personal, a lo sentimental, esos fuegos para los que no existen cortafuegos, esos que nunca mueren para bien o para mal, que siempre queda una ascua encendida esperando nueva gasolina.
Es el sentimiento a quemarropa, ese que al final no puedes mantener que vuelva a prender, a sentir, a besar o simplemente a dejarte quemar.
Porque nos guste o no, siempre fuimos pirómanos que necesitan el calor de otro fuego para competir por sentir, por abrasarnos y ahogar todo el oxigeno hasta que nos cueste respirar, hasta que tan solo podamos jadear.
Así que arded malditos y quemar todo lo que en el pasado os quemo, encender el nuevo fuego y disfrutar de él, porque cuando la cerilla es el corazón, no hay forma que no acabe prendiendo todo lo demás.

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SOLAMENTE UNA PIEZA...