10/05/2009

TRISTEZA EGOISTA

Cuando te duele la cabeza, te tomas una aspirina y te metes en la cama esperando que se pase a la mañana siguiente.
¿Pero que haces cuando el dolor lo crea la tristeza?
Es un dolor que no encuentra sentido ni razón. Simplemente te duele y no hay aspirina que te lo cure y aunque te metas en la cama no desaparece a la mañana siguiente.
Es el todo y es la nada, es sentirte que ya no tienes ganas de luchar, que ya paso el tiempo de sonreír y que tal vez, es hora de volverte monótono, un yonki de las prisas del día a día.
Es no saber aprovechar las horas de nocturnidad, de no sentirte afinado con un concierto o tener que sentarte cuando el resto ríe y disfruta de una noche que tardará un año en regresar.
Es algo mas duro y feroz, como si un virus desconocido te hubiese estado devorando y fuese ahora cuando los síntomas se hicieran patente.
No quieres ser así pero para tu desgracia, el tiempo te ha hecho olvidar los tiempos en los que sonreías sin pensar, sin tener miedo a los buenos momentos porque son tan efímeros en tu presente, que incluso insultan el pasado de vino y rosas, donde las carcajadas se malgastaban sin tener miedo al mañana.
Aunque lo peor es ver que tu tristeza preocupa a la gente, a esos anónimos para el mundo e íntimos para tí que les duele verte así.
Ese dolor que recorre el aire, que te cala en los huesos y te hiela, te revienta, te mata al ver la preocupación en sus miradas. Es las ganas de poder saber el motivo, de achacarlo al curro, al amor, a la vida o a cualquier otra cosa que haría todo mas fácil, pero sabes que es algo mas profundo.
Quieres pelear por esas personas, las mismas que te devuelven el brillo intermitente a tu mirada durante un café, una conversación o un beso y abrazo.
Aunque todo sigue siendo tan difícil, que parece imposible superar esta tristeza egoísta. Este enemigo agobiante que te abraza, que te lame con el recuerdo de los buenos momentos que desaparecieron y a día de hoy no tienen muchas ganas de regresar.
Puede que hoy sea lunes, que el cansancio se asente como solo puede hacerlo este día, porque las musas hacen tiempo que escaparon de la prisión de mi neurona.
Es un sin sentido que nadie le gustaría vivir y que pocos han sabido retratar.
Lamentablemente yo no lo he conseguido retratarlo bien, así que os pongo mejor la música de un maestro. Un poeta que vivió en la calle melancolía y aunque cante esta canción a una mujer, yo la adapto para la felicidad.

3 Comentarios:

Anónimo dijo...

Algunas personas seguiremos intentando que sonrias aunque estés sentado en un banco mientras tus amigos bailan y rien.
No hay que cortar la cadena de las sonrisas y si tu no sonries...mi cadena de acaba ahí.

Txino dijo...

Mira que te voy a tener que contar un chiste pa que te rías y luego vas a tener que golpearme y acabaré llorando yo eh? En fin, claroscuros tiene la vida, nada que no cure un concierto, un buen trago a la luz de la luna, o una locura en forma de viaje al fin del mundo, pero juntos, siempre juntos, siempre al borde del precipicio, y siempre sin cuerdas, que es más divertido...

Anónimo dijo...

La verdad no se que decir...pero si hay algo que tengo claro es que me preocupa y hare todo lo posible para que esto cambie. Aunque te empeñes en decir que hay poco que hacer, se intentara, impossible is nothing!!

Nos vemos en el cafe largo largo, eh?

Un muxu grande y animo!


SOLAMENTE UNA PIEZA...