10/08/2009

CIRCO URBANO

Señoras y señores, el circo ha llegado a su ciudad, bueno quizás llegar no es la palabra adecuada porque no tiene pinta que este circo vaya a bajar el telón.
Nosotros somos los actores de este circo, da igual que no queramos estar bajo los focos, porque esta función es de sesión continua.
Tenemos lo que cualquier circo pueda tener pero mucho mas tétrico e inhumano.
Los domadores de leones cambiaron su látigo por una espada y sus leones por unos toros. Unos animales a los que asesinan sin piedad ante el "respetado público" mientras sufren un orgasmo con cada banderilla.
Los temerarios hombres bala, esos hombres que se jugaban la vida en cada cañonazo han pasado a mejor vida. Ahora van con sus coches como si estuvieran en un circuito de fórmula uno, se sienten indignado porque alguien vaya a una velocidad inferior a lo doble permitido y que no dudan en insultar a sus enemigos conductores. El problema es que si el hombre bala fallaba se mataba el solito, en cambio, si alguno de estos retrasados lo hacen pueden acabar con la vida de cualquier otro conductor.
Eso sí, ante todo controlan y conocen su coche.
Los ilusionistas son ahora de palabras, de esos de traje y corbata que prometen cambiar el mundo. Lamentablemente cuando consiguen su poder, la ilusión se rompe y compruebas con indignación, que no hay promesas que no se puedan olvidar.
Hablando de trajes, los trileros han dejado de mover una bolita para hacer aparecer y desaparecer dinero, relojes y ropa de miles de euros.
Los forzudos han dejado de levantar pesos para el deleite de niños y mayores, en su lugar, lo hacen a base de pastillas y lucidez personal.
Desarrollan la mayoría de sus músculos a base de pastillas, batidos y horas de sudor, bueno todos no, el mas importante lo dejan al margen porque con él no se pueden levantar pesas.
Las contorsionistas ya han dejado de hacer figuras imposibles con sus cuerpos. En vez de eso, prefieren ponerse botox, estirarse la piel o intentar engañar al reloj de la vida a base de bisturí.
Por cierto, los lanzadores de cuchillos ahora se dedican a acertar a sus ayudantes en con armas como la traición, la envidia o la ira.
Aunque sin duda los payasos se llevan la palma de este circo de lo absurdo, porque si bien todos tenemos un artista del humor dentro de nosotros, algunos parecen haber olvidado el significado de la palabra verguenza.
Es encender la televisión y ver a supuestos periodistas imitando a perros, imitando a hienas devorando la carroña de algún famoso de segunda o simplemente contando su vida y miserias durante 24 horas al días, los 7 días a la semana.
En fin que este circo no para y si no estáis conformes, tan solo encended la televisión, bajar a la calle o simplemente haced memoria.
Ahora silencio que la función va a comenzar.

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