12/01/2011

KAMIKAZES CON SONRISAS EN LA BOCA

A veces sientes que llegas hasta extremos que nunca creíbles posibles, son momentos es que estiras tus conocimientos, haces pequeñas tus limitaciones y consigues dar otro paso mas cuando tanto tu cuerpo como tu mente te dicen que lo mejor es rendirse.
Instinto de supervivencia lo llaman.
Un nombre apropiado si se trata de algo físico del estilo encontrarte perdido en una selva o desorientado en un desierto sin agua. Pero cuando es algo de la cabeza la cosa cambia, no es instinto, sino inconsciencia, esa bendita maldición en forma de enfermedad por no poder estar quieto, por querer malgastar y destrozar tu tiempo de descanso y sueño.
Son las ganas de convertirse en kamikazes, en Lemmings saltando por acantilados o equilibristas sin red, elecciones estúpidas que no piensas demasiado, menos aún, si encuentras a alguien que te acompañe en ese particular viaje a los infiernos.
Bajando al abismo, resbalando, cayendo, golpeandote hasta hacerte sangrar todo por seguir una idea perdida en tu cabeza, un simple boceto con alma de Judas que el día a día no te permitirá conseguir con facilidad.
Pero al final, si tienes algo de suerte, lo consigues y asciendes de nuevo con tus compañeros de fatigas, llenos de suciedad, con cicatrices y alguna que otra lágrima aun pegada en las mejillas hasta llegar al punto de partida.
Es cuando miras al abismo desde arriba y lo ves mas grande de lo que lo recordabas cuando decidiste descenderlo,observar el premio conseguido y tras tomarte un segundo para recuperar el aliento, vuelves a esbozar una sonrisa dibujando esa maldita pregunta.

- Qué, ¿volvemos a bajar de nuevo?

La conclusión es que a veces no hay solución.



1 Comentarios:

Anónimo dijo...

aunqe no lo parezca ,siempre hay solucion siempre ..


SOLAMENTE UNA PIEZA...