12/16/2012

GARAGE INK

Solemos tentar a la suerte demasiadas veces. Somos animales ludópatas que nos encanta subirnos a las ruletas de los colores, el rojo y el negro, ambos alternados y con una pasmosa facilidad a jugarnos las ganancias, con la avaricia que tan solo puede ofrecer la estupidez.

Nos guste o no siempre terminamos perdiendo, arruinando buenos tiempos y destrozando recuerdos únicos para terminar siendo vulgares. Recuerdos que se convierten en fantasmas, en lastres que muchas veces no nos dejan seguir avanzando. Recuerdos que son como cuchillos afilados y con muy mala ostia, de esos que van directos a la linea de flotación.
Somos tan destructivos que olvidamos los placeres de las cosas pequeñas, los momentos que sin pasar a la posteridad de la humanidad, pueden llegar a convertirse en fundamentales para mantener la sonrisa. Conocer a alguien, un concierto, dos líneas...cosas que puedes hacer todas las semanas y sin embargo suceden en la misma. Como si estuviera en sintonía, sin acelerones o paradas de emergencia. Evitando las ideas preconcebidas o los momentos tan odiados como hermosos que cada día como hoy has vivido a lo largo de tu vida.
Yo he tenido 31 dieciseís de Diciembre.
Han pasado de todo y no me acuerdo de casi ninguno.
Pero seguro que valió la pena.

 

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SOLAMENTE UNA PIEZA...