3/31/2014

VERSIONES

Las versiones siempre han estado unidas a la música, a veces una violación a la canción original de tal magnitud que el artista que lo hace debería ser encerrado de por vida. Otras polémicas porque se emperran en intentar cantar en otros idiomas o al menos intentarlo de la manera mas horrorosas  los oídos humanos apenas están preparados para soportarlos.
Las leyendas urbanas dicen que los americanos dejaron de usar la melodía de Barrio Sésamo para cambiarla por algo mucho más terroríficas. Auténticas melodía inquisitorias como aquella sub-versión del Aquarius de Rafael, la supuesta adaptación de un éxito carcelario del Rey del Rock&Roll por parte del Príncipe Gitano o el último sacrilegio que la señora cintura con una de las mejores baladas catalanas.
Si no las habéis oído os aconsejo que las busquéis en Internet siempre que tengáis estómago y tímpanos de acero.
No todas son malas, incluso alguna versión consigue eclipsar a la canción original, pero en eso consistimos nosotros mismos, versiones de nuestra propia imagen para adaptarnos a cada situación. Es la síntesis de nuestra propia existencia. Jugando a ser el poli malo, el bueno o cualquier otro que necesitemos para cada una de las ocasiones, podemos ser vergonzosos, valientes, agresivos o dóciles. Versionándonos a nosotros mismos en un juego de máscaras donde lo más importante siempre será que al mirarnos en el espejo no nos resulte extraño el reflejo que nos devuelve.

Estas son mis divagaciones de lunes y como canción por supuesto una versión.


BIG IN JAPAN!!!!

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3/06/2014

SALVAVIDAS IRRACIONALES

Pelear por no dejar de pelearme entre líneas.
Uno se tiene preguntar porque hace las cosas que hace para vender su tiempo libre, la reflexión del sabio dirían los inteligentes o bajo mi opinión, la manera de evitar terminar tomando pastillas como si fueran lacasitos o mirando al techo desde un diván. Es cuando Evitas dejar la vanidad de lado y desechar esa innata de un “me gusta” las redes sociales o el aplauso de aquellos que tienen más de amigos que de críticos literarios, te queda la incognita de esta con vocación a fondo perdido sin reembolso posible.
 Asegurándome de tener la misma puntería que un octogenario con cataratas a la hora de elegir a donde enfocar la creatividad, esa lejos de la atracción del guitarrista, la visualidad del pintor o la magia del director de cine, para centrarme en el rugido del hambre que suele acompañar a los buenos escritores.
Si eso acompaña a los buenos, a los del montón creo que nos toca la inanición en el mejor de los casos o la condena por torturar el diccionario. No existe respuesta. Es una necesidad con alma de deseo de poder conseguir imprimir las letras con olor a una tinta, un sueño que hace que sigas aunque tengas días de querer borrarlo todo, como sacrificio pagano para poder encender la televisión y apagar la televisión.
Duda pasajera hasta que una nueva idea baila por detrás de tus ojos.
 Atisbo neuronal con aire de futuro naufragio literario que comienza a alimentarse de las musas, reales o imaginarias, que deciden prestarte sus servicios durante apenas unos segundos de lucidez. Idea que crece gracias a los oídos amigos que escuchan sin juzgar sobre el estado de tu salud mental, simplemente porque sientes que es importante para ti, a pesar que la mayoría de las veces las ideas dibujadas en la parte de adentro de tu frente, sean prácticamente imposible de expresarse con palabras verbalizadas.
Sin embargo creo que la creatividad no nace solo de esa pasión por las líneas o trazar dibujos sino de todo aquello que nos arranca de los buenos momentos. A mi cabeza vienen aquellos que cuidan de sus animales con respeto, dos chicas en especial, una que daría lo que fuese por cuarenta y cinco kilos de morritos con babas con tal de seguir peleándose porque no robe un chorizo. Otra recomponiéndose con la educación de un cachorro, ofreciéndole un hogar para hacer compañía de su otro compañero de piruetas con frisbee tras horas de arduo trabajo.
Seguramente no entendéis nada de todo esto.
Pero bueno el caos es lo que me define o simplemente sea mi particular homenaje al  poeta amante de la locura que nos acaba de abandonar.
 

                                                                                                                                  

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3/05/2014

EL DESPRECIO POR LA VIDA NO MERECE APRECIO

Estás líneas van directas a los bastardos que aún no parecen entender que vivimos en un siglo de igualdad. Iguales ante la decadencia que nos obligan a vivir esa clase política corrupta y tan anclada a los tiempos oscuros, que a veces pienso que en la televisión no tardará en volver a sonar la vomitiva sintonía del NODO.
Sin embargo hoy toca bajar un poco más al suelo a la altura del ciudadano de a pie.
Tal vez allí resida nuestra penitencia, el saber que somos nosotros mismos los que generamos esa desigualdad sin siquiera atragantarnos a la hora de la comida. Catorces vidas sesgadas que apenas duran unos segundos en los telediarios y toda una vida en las familias que lloran sus cuerpos, hijos, hermanos o padres que tienen que enterrar a una mujer cuyo delito tan solo fue querer a la persona equivocada.
Bastardos sin corazón que entienden la pasión como una sucesión de violencia a base de puñetazos e insultos diarios, salvajismo escondido bajo excusas de la víctima que se siente hundida por la culpa de un pecado que nunca cometió.
No hace falta que repita la idea de colgar de las pelotas a todos aquellos animales rabiosos sin otro arrepentimiento que su propia etílica vanidad. Hundirlos en agujeros oscuros y siendo diariamente apaleados no me parecería una vulneración de los derechos humanos, sino una manera de intentar proteger lo que tanto nos gusta asegurar.
Si nos preguntan nadie diremos que somos machistas.
Ni sexistas.
Ni racistas.
Cuando los focos nos señalan todos somos chicos modelos pero a la vez nos convertimos en meras ovejas del rebaño cuando alguien comenta el escote de una tía o lo que haría con el culo que se esconde bajo una minifalda. No seamos demagogos. Yo mismo llamo cariñosamente perra a mi mejor amiga, alguien podría empezar a tacharme de machista, tal vez lo sería, sino llamase perra también a mi mejor amigo.
A fin de cuentas no creo en el feminismo extremo que cuenta que unos ovarios son mejores que unos testículos, me parece una idea dañina, la artillería que necesita los casposos fachas de gomina o la cruz que esa misma derecha le sigue dando poder para opinar sobre algo terrenal, cuando cada vez menos gente cree en su divinidad.
No digo que la gente deje de creer en Dios sino que no creen que ese ser superior apoye a alguien que viola niños, vive en la opulencia y deja a dementes gobernar como Obispos capaces de comparar el aborto de una mujer violada con las corridas de toros.     
Creo que el problema está en la base, la educación de las nuevas generaciones, esas esponjas que aspirar todo lo que ven de manera saturada a través de la tecnología. Ese es el verdadero agujero negro al que nos enfrentamos. La necesidad de parar un momento en el camino y pensar que es lo que va a suceder dentro de veinte años, si esa música ofensiva salpicada con cuerpos de mujeres semidesnudas, a las que las tratan como meros objetos de agujeros calientes o esos programas donde el intelecto es inversamente proporcional a los kilos de silicona que soporta un ser humano, es lo que realmente se llama evolución humana.
Necesitamos cambiar de forma de ver las cosas.
Un deseo que me resulta imposible a sabiendas que de aquí a unos pocos días el número catorce se convertirá en quince y todos seguiremos cenando sin atragantarnos.


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3/03/2014

FRUSTRACIÓN

Cuando las calles volvieron a arder los recuerdos de época pasadas retomaron a la memoria de los habitantes de la ría. La Villa había olvidado que la violencia no es la situación, pero dejado ese punto claro, la pregunta no deja de ser que nos tienen que enseñar los ricos a los que pagamos sus excesos.
Una mera presencia que no es sino una provocación a los estómagos vacíos y hogares sin calor.
Ellos con sus trajes caros y corbatas a juego, ella con su blanco pelo como el caballo de la muerte, nos insultan al pedirnos que nos atemos aún más el cinturón cuando no quedan agujeros en los que pasar la hebilla.
Palabras vacías llenas de mentiras y palmaditas en la espalda que frustra, palabras y palabras que nos pisotean para que ellos puedan seguir comiendo de restaurante de lujo mientras las familias tienen que ir a los comedores sociales. No es cuestión de derechos humanos. Esos desaparecieron cuando los fantasmas del pasado jugaron a ser Tahures con ellos a finales de los setenta, papel mojado que nos aseguraba una vivienda y un trabajo digno que nunca fue una realidad.
Ellos nos engañaron y ahora somos nosotros quien pagamos.
Los hijos de los muertos de siempre, los orgullosos obreros que nunca dudaron en ensuciarse las manos por mantener esos derechos, ahora violados y prendidos con la mismas llamas que esta tarde han iluminado la Villa de la ría.
Estaremos de acuerdo que la violencia no era la situación.

Sin embargo que hacer cuando hagas lo que hagas se ríen de tí.



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2/17/2014

MITOS, LEYENDAS Y DEMÁS MENTIRAS PARA NIÑOS

Es curioso como buscamos explicaciones chorras para las preguntas directas y sin filtros de los niños. Los niños vienen de París en los picos de cigüeñas, el sexo es como el polen de las flores o que la lluvia es el pis de los ángeles son algunas de las lindezas que los adultos inventaron por no cansarse en dar explicaciones.
He de comenzar diciendo que vivo en un sitio donde las leyendas y seres mitológicos siguen patente entre la población. No como esa distorsión etílica que Alex de la Iglesia ha grabado en su última película, donde hasta la propia Venus de Willendorf, tenía cabida en su más que peculiar Akelarre.
Aunque sin duda si algo cabe destacar de esa película es el Gargantúa y como vasco pasada la treintena, yo también terminé entrando por su boca para salirle acto seguido por el culo. Menuda la diversión la nuestra. Un tragón cuyo interior es un tobogán simulando su estómago e intestino para terminar donde acaba cualquier alimento a la hora de  ir al baño.
Si es que tenemos un sentido del humor infinito.
Aunque entre gigantes, señores de bosques peludos o machos cabríos no tendríamos suficientes, nuestro seres mitológicos están gobernados por una tía egocéntrica y caprichosa que hace y deshace a su antojo. La jefa de las brujas. Sorginak conocidas en su intimidad con sus pucheros, canticos y orgías salvajes de lujuria.
Vamos a jugar a buscar los errores.
En el párrafo anterior hay algo producto de la ficción.
Pista, no es ninguno de los seres mitológicos.
¿Lo veis?
….
….
….
Vamos a ver:
¿Orgías en Euskadi?... ¡Venga ya!
Aunque no es lo único extraño en esta nuestra mitología, otros seres femeninos, bellas ninfas del agua rubias con pies de pato y extrema belleza, engatusaban a los estúpidos hombres para que fueran con ellos al huerto…bueno al lago o al río para ahogarlos.
No os preocupéis o las dichosas Lamias eras extranjeras o la escena que ocurría sería algo como lo siguiente:
La chica patuda cantando atrae a un tipo.
TIPO: Que voz más bella.
LAMIA: ¡Pierdete!
El susodicho regresaría a donde sus sagrada trinidad, lo que viene a ser sus tres colegas para jugar al mus para contarles lo sucedido.
TIPO: Me he encontrado una Lamia y me ha dicho para echar un polvo en el agua y le he dicho que no.
RESTO DE TROPA: ¡No te lo crees ni tú!
TIPO: Vale…me ha mandado a la mierda.
RESTO DE TROPA: ¿Te habló? Buenooooo eso cuenta por cuarto y mitad de un polvo!
Curiosos seres las Lamiak.
Aunque de las mentirijillas supuestamente inocentes no se libra nadie de toda la península o sino recordar cuando siendo pequeños se os movía un diente. Eso significaba pasta. La necesidad de arrancártelo de tu boca de cualquier manera. Desde empujándolo con la lengua hasta los osados que se ataban el extremo de un hilo al diente y otro al pomo de la puerta, sin importar el sufrimiento, ajenos al dolor con tal que el ratoncito Pérez nos lo cambiase por dinero.
Lo que me hace preguntarme a que ostias se dedicaba el jodido ratón.
Tal vez era una tratante de  marfil barato o machacaba los dientes hasta hacerlos polvos y venderlos como afrodisiaco, lo que está claro es que legal, lo que se dice legal, no parecía serlo mucho.
Otro me viene a la cabeza.
Cupido.
En serio alguien se puede creer que un mini angel con pañales, armado con un arco y flechas puede repartir amor, es que está realmente fatal. Repito. Un enano con un arco que lanza flechazos al corazón solo tiene un nombre…psicópata.
En defensa del ser humano diré que tendemos a liar realmente las cosas o sino no entendería a que brillante mente se le ocurriría lo del Coco.
Duérmete niño duérmete ya.
O vendrá el coco y te comerá.
¿En serio? Amenazar a un niño con ser devorado sino se duerme y esperar que no termine acojonado nunca puede ser sinónimo de brillante idea.
Cambiemos a los personajes.
MARIDO: Cariño no puedo dormir.
MUJER: Pues tu verás, como no te sobes vendrá Hannibal Lecter y te convertirá en su cena.
Menos mal que Barrio Sésamo lo convirtió en un personaje estúpido a la par que disléxico para convertirse en burla de niñez, eso sí, que ningún niño osase mancharse con chocolate por si Triki se escondía debajo de sus camas.
Así podía estar toda la noche pero es Lunes y las neuronas no funcionarán mucho más tiempo.
Podría hablar de los Reyes Magos, Olentzero o Santa Claus y ese curro de una sola noche que haría pedir la baja por estrés a cualquier mortal.
Sin embargo para ir acabando creo que hablaré de los personajes imaginarios que sí anda entre nosotros y dicen tener un montón de deseos para los mortales.
No hablo de los genios.

Me refiero a los políticos en la oposición.

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2/04/2014

LACERANDO EL COSTADO

La facilidad para encontrar culpables ajenos es tan fácil como admitir la adicción a la nicotina que tiñe de amarillo mis dedos. Es realmente tentador comenzar por mirar al cielo o achacar todos mis males a una zorra del pasado, siempre fui un experto, desentendiéndome de las consecuencias como un niño que esconde las manos sucias de pecado tras su espalda.
La facilidad de centrar todo en los gélidos nubarrones grisáceos que traen la tormenta.
Esa sensación hiriente como dagas invisibles clavadas por debajo de la piel hasta que tocan el hueso. Una bonita metáfora. El mejor truco de tahúr para esconder una realidad que siempre fue mucho más soez y humana, tan silenciosa que los días buenos, crees que no vale la pena pensar en ella.
No es que se trate de un buen plan pero al menos, te ayuda a seguir caminando bajo el autoengaño de creerte una buena persona y sentir que los pasos en la tierra te llevarán a algún destino definido. Dibujando salidas de emergencia con tinta virtual para tapar todas la sombras, letras escritas a golpes grabadas en este rincón de vanidad propia, sin siquiera atisbo de ninguna otra pretensión, que unos ojos ociosos pierdan unos segundos de sus vidas en leerlas.
Ahí termina la interpretación de la obra teatral.
El resto se resume en una cabeza saturada de pájaros acompañando ideas absurdas, no hay nada especial, un hedor a romanticismo del supuesto héroe bohemio que a veces deseo se esconda debajo de mis uñas. La mentira de un culpable que ni podría revivir el título de amante cuando tras el segundo que sucede tras la efímera excitación momentánea, no queda otra cosa que la incomodidad de un lecho calienta donde sobra la mitad de dos.
No se trata de arrepentimiento.
Sin deseo de pedir perdón por las decenas de camas desechas, la ira de mis palabras o los cierres de etapas sin dudar siquiera en lanzar una última mirada hacia atrás. Hacerlo sería no ser fiel a lo único que guardé fidelidad, mi única admisión de pecados en forma de hacerme cargo de las consecuencias de acciones equivocadas o correctas.
Tampoco quiero redención.
Nunca creí en la conversión del villano a sabiendas que mis pecados hablan como un libro abierto, tanto como los silencios que envuelven cualquier conversación que cruce la línea de lo personal. Manos vacías. Sin las monedas que conseguí por las mil y una traiciones a quien asumió que confiarme parte de sus secretos sería una buena idea, ilusos, ni siquiera llegaron a comprender que nunca hubo truco o giro de guión más allá del deseo pasado convertido en agria piel. El alimento que siempre me hizo olvidar el devenir de las horas para poder escupir todas las miserias, deformarlas y rehacerlas como personajes tan dispares como personalmente absurdos.
El secreto siempre estuvo escondido tras ese desconocimiento a volver a conjugar el verbo sentir. Escribiendo lo que siento pero sin que mi sonrisa sienta lo que escriba, no lo hago para crear un centro de atención o foco de preocupación y que nadie se sienta ofendido por ello. Si mis palabras no llegan a lograrlo solamente recordar que elegí este camino con la intimidad de la soledad mucho antes de conocer a cualquiera y siempre seguirá allí cuando el último apague la luz.
Esto no es una despedida ni mucho menos.
Quizás esto se parece a una especie de asumible consecuencia de las decisiones propias usadas para asesinar posible futuros, de sonrisas de Domingo con pelea de Lunes rutinario. Incógnitas que nunca se solventarán puesto que si algo no regresa es el tiempo y por eso al empujar la última tecla de esta entrada, seguiré buscando mi espacio en este puzzle. Ascendiendo o descendiendo pero con la única dirección de aquel que no desea envejecer teniendo que recordar todas las cosas que no hizo.


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1/28/2014

LOCO POR EVITAR LA CORDURA

Tiempos revueltos para ser alguien con un nombre propio donde, la marea de la muerte neuronal, es casi tan asidua a nuestras retinas como ver morir de hambre a través nuestros televisores.  Nada debe ser diferente a lo estipulado, viviendo engañados, en pensar que la vida se mide en cuantas cosas podemos coger con las manos.
Así terminamos siendo náufragos emocionales.
Mecidos tras el deseo de un lado a otro en busca de ese imposible de escena romántica de película americana. Anhelando lo que el otro desea, sabedores que todo tiene un precio en una época donde el consumismo se ha convertido en la   deidad.
Un beso.                                                                                                 
Una caricia.
Un segundo de tiempo ajeno.
Nos vamos enrocando sobre nosotros mismos sumergidos en las pantallas portátiles repletas de iconos de caras sonrientes, frías y emocionalmente tan inertes, que terminan por invadir incluso los momentos más privados de la intimidad. Esa necesidad de prostituir los momentos termina por odiar al ser humano, odiarme a mi mismo y temer por convertirme en uno de esos seres vulgares.
Intento escapar de ello pero la rutina me atrapa e intenta destruir mis ideas locas, atraerme a la supuesta cordura escondida tras un trabajo, casa y mujer de te quieros en el sofá, bronca de Martes y polvo de misionero de Sábado.
No quiero pero temo terminar en ese camino.
Por eso aprovecho estos momentos que aún me siento un poco rebelde.
Los segundos que aún pueda escapar de este sistema.

   

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SOLAMENTE UNA PIEZA...