Este año tocó llevarme a otra parte de los innombrables, aquellos que aún no habían estado en ese maravilloso pueblo y que no tiene ninguna culpa por haberlos acogido.
Siendo sincero fueron dos días divertidos donde el buen rollo y los cubatas brindaban a partes iguales. Donde alguien descubrió que el 43 se te chube a la cabeza muy rápido (¿Verdad bitxi?) Donde salir conjuntado
En fin, fue un poquito desastre, pero eso siempre ha sido así desde que empezamos con esta tradición, por lo que fueron unas buenas horas bailando música setentera y descargando la tensión del síndrome post vacacional.
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