1/28/2015

MAYDAY!!!!

Esto es una llamada de socorro a cualquier ser omnipresente y todopoderoso…bueno mejor pensado dejemos a las divinidades al margen, que últimamente tienen una manera demasiado salvaje de demostrar su supuesto amor.
Entonces solo me queda buscar ayuda en las estrellas, algún ser inteligente o al menos lo suficiente moral como para echar una mano al prójimo. Porque lo que es a ras de tierra esto no es que se vaya a ir a la mierda, sino que ya estamos en ella, hasta el cuello y mirando hacia arriba para no darnos un susto de muerte.
La verdad es que me da igual que sean vidas basadas en carbono u oxígeno, que se traten de reptiles o moluscos. Con que no sean chupópteros creo que mucho nos conformaríamos, algo que no huela a gomina y perfume rancio, envuelto en trajes caros como si de payasos millonarios se tratasen.
Perdón no quería comparar a los dignos payasos con nuestro gobierno.
Puede que me esté repitiendo pero la verdad es que nada cambia, los de arriba dicen que todo va bien y los de abajo vemos que todo sigue cuesta abajo y sin frenos. Ni siquiera son capaces de admitir que están matando a gente con tal de cumplir las exigencias del reino Germánico y sus secuaces.     
Que las personas mas capacitadas tienes que irse del país porque aquí no pueden sobrevivir.
-          ¡Esto va tan bien que los jóvenes emprenden para crecer profesionalmente!
Que haya gente muriéndose en los hospitales, no solo por falta de medios, sino porque ni se quiere gastar dinero en medicamentos vitales o echarle pelotas y pararle los pies a las empresas que hacen negocio con la vida.
-          Estamos trabajando en ello pero repetimos que no se ha recortado en lo fundamental.
Que el salario base sea una miseria, los contratos basura y las grandes empresas se estén forrando recortando cualquier derecho.
-          Estamos creando empleo.
Que aquí los que más cobren sean los mas ineptos, con sangre azul o autoimpuestas princesas del pueblo, no es novedad. Sino ya roban a dos manos, entre papeles y amenazas, cantando inocencia por ser una cantante de la época casposa o cubriendo culo ajenos por miedo a que los propios puedan quedar al descubierto.

-          ¡Pedimos transparencia! ¡Luchamos contra la corrupción!... Eso sí de las puertas de nuestra sede hacia fuera por favor.
Por eso pido ayuda a cualquier ente, ser o cosa con mínima inteligencia y razón social, me da lo mismo, porque viendo esto no sé qué es peor, que estos que dicen que mandan sean unos bastardos desalmados que nos mienten a la cara o que realmente, son tan gilipollas que se creen sus propias mentiras.
Hay gente que dice que parece que han encontrado un atisbo de cordura en Grecia, esos que inventaron la filosofía, pero enseguida los quieren tumbar recordándole que las deudas son para pagarlas… a lo que se me ocurre…
-          Señora Merkel tiene usted razón a la hora de exigir que se paguen las deudas, ya que estamos, ¿se acuerda de ese apaño tras la segunda guerra mundial? No sé, si hacemos cuentas creo que con los intereses y demás no son los países de Europa los que les deben dinero sino más bien viceversa.
Da igual sea como sea…MAYDAY MAYDAY!!!


-           

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12/30/2014

CUATRO REVERENCIAS

Otro circulo a punto de cerrarse o quizás un baile sonando el último compás, es lo que se puede resumir un año. Este se parece más bien al tercer acto de una obra de teatro que ha estado fraguándose durante años entre bambalinas. El actor que todos escondemos en lo más profundo de la razón, ese que busca el aplauso sin desprenderse de la modestia, al fin está viendo como todas las piezas terminan por encajar en un viaje que aunque elegido, a veces realmente ha sido una auténtica putada.  
Aquí estamos otra vez, de nuevo ante vosotros, ojos invisibles algunos, otros conocidos anónimos y por último los íntimos aventureros que se aventuran en mis abismos. Esa mezcla entre la locura felicidad y la cordura tristeza, vaivenes emocionales, capaces de hacer desistir hasta los más osados.
Aun así aquí seguís.
Si fuera creyente de niños concebidos por el arte divino o reyes de oriente, pensaría que se trata de un milagroso regalo. Pero creo que sigo siendo lo suficientemente cabrón como para no merecer todo lo que tengo a mi lado, lo bueno, es que he aprendido a valorarlo con la suficiente intensidad que se merecen ese tipo de personas. Será que estoy aprendiendo a aprender de nuevo, en ese viaje de osadía al volver a ponerme a un volante o tomarse con buena filosofía la monotonía laboral gracias a mi par de escuderas.
Sin embargo me gustaría dedicar esta última entrada a mi póker de reinas.
La primera es la inamovible atada a mi zurda como si supiera que nunca dejaría de meter la pata, es extraño, me confieso ateo y sin embargo creo en el poder de los recuerdos. Esa espiral de conocimiento adquirido con una mera imagen, un recuerdo, ese instante de saber que aunque no vuelvas a ver a esa persona, siempre será eterna en algún lugar de tu pecho.
Las otras tres son mis puntos cardinales.
El Norte que me centra entre las locuras pasajeras de tinta y los acantilados de suicidas emocionales que me arrimo demasiado. Ella es la primera en filtrar toda las ideas, una domadora de palabras ajenas, que siempre me regala el tiempo para poder amaestrar un Jacaré en la lejanía de una selva o una Bella que nació Bestia, en las orilla de un Río que no es Río sino Ría. Esta es mi primera reverencia porque no quiero dar nada por sentado y siempre tener presente que cada vez que doy un paso hacia el galimatías de la creatividad, ella está a mi lado sin pedir nada a cambio.
La segunda es una Bruja del este, sin zapatitos de tacón rojos, la teniente de mi Nostromos que cuando la nave está a la deriva. Sin necesidad de mover la nariz para hacer aparecer a un anárquico genio bajando unas escaleras, parece simple, pero ahí es donde reside la genialidad de la modestia de alguien que no sabe dar menos que todo y no pedir más que nada. La catadora del estofado a medio cocinar entre Caperucitas con látigo o bares imposibles a medio camino entre esa vena bastarda hacia la crítica y la honestidad de alguien que solo quiere tener una historia que seguir contando.
La tercera aunque también pertenezca al Este terminó por ser el norte, un centro realmente sorprendente, haciendo que cuando pensé que no podía ofrecerme más, se sacó un conejo de la chistera. La electricidad de la dulzura emocional, que ha hecho que las cámaras de una anciana realmente te hagan sentir la crónica de toda una vida o las punzadas de genial perrería de una Irlandesa cuyos negocios oscuro, terminan hasta resultar divertidos.
Muchos no entenderéis la mitad de estas frases, no os preocupéis, en el año que entra lo entenderéis.
Por eso quiero dedicarlas a ellas estas últimas líneas, por no tenerlas a todas aquí y ahora para decirlas cuanto las quiero a sabiendas que odio esas dos palabras. Pero las quiero como un tahúr querría tener esa mano en la partida de póker de la vida, si bien no es imbatible, es una mano que te cagas.
En cuanto al resto daros las gracias por seguir leyendo estas líneas y prometeros que mientras tenga ojos al otro lado, seguiré inventando otras historias. Existencias que ya están comenzando a cobrar forma deformada, entre asesinos locos o policías tatuadas por una infiltración erótico festiva. Nuevas líneas que harán surgir una historia de amor entre una Emo suicida y un tipo gris sumamente gafe carente de memoria, que resultará esconder un mortal secreto.
Aunque eso será en el año que viene, este solo me queda levantar un buen GinTonic a vuestra salud, colocar un disco del único Doctor que hago caso y desearos que todos hagáis lo que os venga en gana y si no es muy legal al menos que no os pilles.
Pero sobre todo vivir el uno de Enero como si fuera el Treinta y uno de Diciembre.
El 2 con la misma intensidad.
El 3 con la misma intensidad.
Y así sucesivamente.    



                                                                                                                                          

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12/19/2014

EL OLENTZERO VIAJA EN UNA FURGONETA AMARILLA

Los viernes suelen ser días extraños de carreras, atascos y un cúmulo de trabajo que puede llegar a ser a llevarte al límite. Horas que se alargan como la decena de chicles que tienes que meterte en la boca para no dormirte.
Bostezos, tocada de cláxones y algún que otro fitipaldi que olvida lo que es un volante con el olor a fin de semana.
Sin embargo como los días raramente peculiares este ha empezado con un simple detalle, la idea de poder entender un mensaje en el móvil de Correos. Esas líneas que te dicen que un regalo ha llegado a tu casa y después simplemente ha desaparecido, me explico, algo como que mirase en mi buzón en busca de una notificación que tal vez fuese invisible, cual invitación dorada de Willy Wonka, como entrada al surrealista mundo de las cosas que se pierden en el limbo de la empresa pública.
Brillante mi idea de decidir ir a buscarlo yo mismo.
Para empezar una bonita cola de unas diez personas, quince minutos de espera y una de las dos “amables” administrativas, decidiendo cerrar la ventanilla, he decidido desistir en seguir esperando. Pero no por ello me he rendido, esa cabezonería que me aleja de mi signo como Géminis y me acerca al par de Tauros que me suelen acompañar…ahora que lo pienso…me estoy convirtiendo en otra ella!!
Bueno a lo que voy.
Decido optar por la llamada y una máquina me da los buenos días, empezamos bien, aunque no por ello he desistido, pensando con toda la ignorancia del mundo, que la rebelión de las máquinas hubiera tenido una tregua por mí.
-          Digame el número de envio.
-          A 2 1 4 S….
-          A 2 1 4 F… ¿es correcto?
-          No
-          Repita el número.
-           A 2 1 4 S….
-          A 2 1 4 F…¿Es correcto?
-          No.
-          Repita el número.
Tras media docena de intentos finalmente han decidido pasarme con una operadora y hacerme sentir un pobre disléxico al que ni un ordenador entiende. Una cosa señores de Correos, solo una sugerencia, si el maldito ordenador no capta la diferencia entre la S de SEGOVIA, SUERTE, SOBACO... y la F de FEA, FULANA, FETIDO….¿No sería mejor que no entrasen en la bases de datos? Sé que les dejaría sin diversión pero ahorraría muchos dolores de cabezas y ganas de hacer volar los teléfonos portátiles.
No penséis que con la operadora ha mejorado el momento.
-          -  Dígame el número.
-          -   A 2 1 4 S
-          -   A…….2…….¿1?
-          -  Si
-          -   4….. S……¿S de Segovia?
Creerme que me han dado ganas de contestarle – No, S de Fetido…
Bueno tras eso y descubrirme que como esperaba el paquete seguía desaparecido le he preguntado si habría alguna forma de poder ir a buscarlo cual Indiana Jones.
-         -    Si pero debería esperar al segundo aviso.
-         -    Vale, ¿pero entonces no puedo ir yo a por él?
-          -   Si, si puede.
-          -   Vale, ¿me puede decir entonces a donde?
-          -   Si, pero como le digo debería esperar al segundo aviso.
-          -   ¿Debería o deberé?
-  Vale que no sea usted de números pero leches, utilice el tiempo verbal correcto!
-          -   Pero entonces no puedo.
-          -   Si…
-          -   Vale….
-          -   …..
-          -   ¡Pero a donde!
-           -   Si quiere le doy el número de teléfono de la centrar de… ¿Llama por un paquete para Bilbao verdad?
¡Hija mía que lo acabas de mirar en el ordenador!! Como me lo hagas repetir otra vez la S de Segovia se va a convertir en F de Furcia.
Lo admito, después de eso me he rendido y he colgado el teléfono, herido y totalmente abatido por no hacerme entender. Viendo pasar cuatro furgonetas amarillas entre suspiros de pensar que mi pobre paquete iba en una de ellas, a la quinta no la he dejado pasar y cuando la he visto he ido tras su búsqueda hasta darla caza en el semáforo en rojo.
En un minuto he tenido que lidiar con una compañera a que un día la vamos a matar a base de pasar momentos embarazosos (la pobre la hacemos pasar una de vergüenza) Una guerra de manos largas a gritos
-          -   Baja la ventana.
-          -   No
-          -   Baja la ventana.
-          -    No que llamo yo a donde sea.
-          -   ¿Qué más da? La máquina no te va hacer ni puto caso.
-          -   ¿Pero que le quieres decir?
-          -   ¡Que si mi paquete se ha perdido en el triángulo de las Bermudas!
Eso parece que la ha convencido y allí, parado en un semáforo he entablado una conversación con un señor Barbudo y afable que me ha dicho en menos de lo que se pone en verde, que no puedo recogerlo hasta el segundo aviso y que espere un día después de recibir la notificación más o menos hasta el martes.
Tiempo de la conversación 10 segundos.
Tiempo de la llamada 20 minutos 23 segundos.
¡Ganador el Cartero Barbudo por goleada!
Entonces el milagro ha ocurrido.
200 metros después el buen hombre me ha hecho señas para que bajase de nuevo la ventanilla y las palabras mágicas han surgido de su boca.
-          -   ¿Dónde vives?
-          -    En Santutxu.
-          -   Pues es mi zona, creo que tengo tu paquete aquí.
¡Aleluya!
Así que ahí estamos, en mitad del Arenal, sujetando los paquetes a rebosar del buen hombre para que buscase entre la decena de bultos el que llevaba mi nombre. En mitad de la calle y echando una firma como los famosos, finalmente he conseguido lo imposible, venciendo al sistema gracias a la inestimable ayuda del cartero que se merece ser el trabajador del mes y que le den como paga extra el sueldo de la máquina.
Entonces me he percatado, barbudo, bonachón y con un medio de transporte repleto de regalos de navidad…
!Eskerrik Asko Olentzero!   



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11/24/2014

BALONES FUERA

No soy fanático del futbol, cada año un poco menos desde que veo a los pega-patadas en calzoncillos en las marquesinas de autobuses. Me parece de locos. Esa euforia colectiva alzando a gente egocéntrica, sin otro léxico que los tópicos del deporte de élite y fracaso escolar. La necesidad del individuo frente al grupo, los problemas o cualquier realidad lejos de un campo con forma de coliseo romano, donde paradójicamente, los nobles saltan al césped y los pobres abarrotan las gradas.
Sin importar que el mundo se desmorone bajo sus pies bañados en oro.
Para la supervivencia humana, siempre habrá excepciones, St Pauli por ejemplo, un club que sacó de sus gradas el racismo y el machismo, donde cada quince días un partido no se limita al futbol sino un cantico continúo por la igualdad.
Pero no voy a hablar de alemanes.
Hoy quiero hablar del equipo de Madrid, el único que aún puede tener ese título, ni vikingos ni indios, los únicos que pueden ser son Bucaneros. El pequeño de los tres, ese que lejos de la galaxia de estrellas, se han mantenido en el mundo terrenal para comprender que la humildad los hace grandes. Enormes. Un rayo de esperanza para una anciana desahuciada sin ningún tipo de humanidad y que ellos han decidido no cerrar los ojos, dar un paso adelante y hacer lo que un Estado de corruptos no ha querido ni mover un dedo y sacarles los colores rojos y azules. 
A fin de cuentas todos piensan en el verde o el negro en su defecto si son en tarjetas.
Ahora los payasos de la tele dicen que le buscarán una casa.
Ahora que saben que les puede costar más votos.
Esos mismos que no intentan perderse ni un partido en los palcos de los otros dos “grandes” equipos, lejos de ese calor que un barrio obrero ofrece, lejos de Vallecas, un lugar que sabe que es la solidaridad a pesar de tener poco que ofrecer pero que ha enseñado tanto a un mundo de luces y folclore.

Envidia sana deberíamos tener de no tener un equipo como el Rayo Vallecano cerca de nuestras casas y vergüenza ajena que no existan más como ellos.


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9/23/2014

ESCUCHAR EN CASO DE EMERGENCIA

Los regresos  suelen ser duros, esas rutinas que todos conocemos y deseamos que nos los cambien seis dichosos números que por supuesto nunca son los tuyos. Una pérdida de dinero en un saco con la palabra sueño escrita y un enorme agujero en el fondo, no es para nada un plan brillante, tanto que sería mucho más sencillo secuestrar a cierto perro millonario.
Entre estos desvaríos te levantas con las legañas bien situadas, deseoso de poder tener una pistola para vaciar un cargador en el maldito despertador o al menos una bala personal para terminar con la tortura. Inicio poco halagüeño pero que no es sino el empujón de salida entre el frío y el calor del agua de una ducha que parece ser demasiado bipolar para las siete de la mañana.
Mucha cafeína por vena es la primera brillante idea, pero ni siquiera el café sabe así, la maldita cafetera no es sino una imitación barata de esa que es capaz de llenar vasos tamaño cubata. Otro recuerdo que no ayuda a coger la mochila, el tapper y la bolsa repleta de ropa brillante para parecer un emigrante autóctono, desganado ante la barrera del metro, tanto que ni siquiera intentas correr hacia el vagón cuando le ves llegar a la estación, bajo la creencia que seguramente no lo cojas.
La ironía fina hace que por primera vez lo hubieras cogido a cambio de un sprint.
Tres minutos arriba no llevan a ningún lado, así que esperas paciente entres bostezos mientras miras las vías como las vacas miran al tren. Es mejor mantener el pensamiento bajo control, no gusta que la inventiva intente funcionar en ese estado, es mejor matar ideas antes siquiera que se formen en la cabeza.
Esos pensamientos son peligrosos porque a veces te provocan tener que escribirlos en papel.
En vez de eso observar sin mirar a la gente, absortos en sus micros universos de mensajes de texto virtual o prensa gratuita de papel tangible repleto de tinta. Un conjunto que oscila entre cualquier tonalidad de gris, bonito color para esta villa escondida en la piel de ciudad, con sus cláxones. Atascos salpicados con las gotas que caen suicidas del cielo para terminar haciéndose añicos contra la parte de tu cabeza que ha perdido la batalla contra la calvicie.
Lo siguiente son dos golpes en el pecho para comprobar si aún hay alguien viviendo allí, no es una solución, pero salir a las calles de la ciudad suelen ser bueno para combatir esa mezcla de polución externa y nicotina propia. Es la manera castiza de arreglar cualquier cosa, un par de ostias, una bonita manera de recordar eso que la letra con sangre entra.
Hemoglobina perdida entre las venas congeladas de un Martes con la careta de ser el Lunes más hijoputa de la historia, bueno tal vez no tanto, quizás solo sea el peor de las últimas décadas…lustros…años…meses…semanas...
Arropado por la desazón girar la llave del contacto del coche, solo para comprobar que alguna torturadora indirecta, ha dejado puesto a esos cuarenta principales del hemisferio sur. Como una de las plagas apocalíptica se escurren por los altavoces en busca de la producción de una otitis crónica, haciéndome olvidar si acabo de llegar a Hollywood o simplemente hemos decidido que la definición de música se ha convertido en algo sexista, sin alma y sin ganan de sentir lo que se canta.
Ese es el momento que te apetece provocar un autosuicidio propio.
Entre gasolinas, gustos de nalgas y demás lindezas que algunos osan llamar como letras, recuerdo que la salvación esta tan cerca como el bolsillo de mi pantalón. Mi fiel escudero con forma de reproductor de música espera a su Don Quijote, no le decepciono, atándole cual embrión al cordón umbilical del coche para que me salve de los molinos. No falla. Nunca se ha equivocado a la hora de salpicarme de notas musicales el cerebro, sabiendo que la mejor cura para este tipo de mal es una buena locura transitoria.
Tan solo necesito ocho minutos y catorce segundos de terapia.
Quien ha conseguido traspasar mis barreras personales sabe que una de las intimidades que más me gusta compartir es la melodía, una canción que defina a cada relación, ya sea truculenta, divertida o íntima. Es mi pequeña debilidad. El deseo de cerrar los ojos y montar a piezas un todo, sintiendo las palabras hasta que se convierten en verso o los sonidos en melodía. Poco supera la exigencia de ese deseo, canciones que retuercen cosas que creí rectas o deshacen entuertos diarios como el de hoy.
Es difícil de explicar pero fácil de reconocer cuando se siente, tan sencillo como sentir el deseo de vocear cual loco subido a su colina, denudo de cualquier piel manchada de contaminación ajena a lo personal. Dibujando la sonrisa pirata con barba ermitaño mientras sortear los coches a golpes arrítmicos en el volante, sin mirar el tiempo, deseando que ese instante dure toda una eternidad o al menos unas cuantas horas.
Dura ocho minutos y catorce segundos.

Lo suficiente para arreglar el día.  

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9/18/2014

UNA SIMPLE MALETA DE MANO

Siempre existe una necesidad de desconectarte de la realidad, bajo la protección de una maleta y las ganas de simplemente estar en otro sitio. Son periodos de desintoxicación emocional o cansancio, donde prima lo diferente frente a la monotonía.
Pongamos que hablo de Madrid.
La ciudad del caos y los cláxones o como decía la gran canción de Sabina, donde la muerte viaja en ambulancias blancas. Edificios que te ahogan, que en cuanto llegas y brotas de las entrañas de la estación de autobuses, el calor te golpea para darte la bienvenida. No parece un buen lugar para pasar unos días y sin embargo se puede convertir en un lugar especial si encuentras la mejor compañía.
El secreto para poder llevarte bien con una ciudad tan loca es simple, debes de estarlo tu también y si de paso te marca el camino una tarada de vocación, en cuya locura reside su genialidad, el resultado puede ser cuanto menos inesperado. Una mezcla ideal entre lugares imposibles como bares en la sexta planta de un edificio de viviendas, o una antigua taberna por la que tienes que pasar debajo de la barra para sentirte como un mafioso. Las historias que esconden esos muros son cuanto menos increíbles, crónicas de un tiempo pasado, donde las ricas amputaban manos a sus hijas difuntas, las monjas las poseía el demonio o los extraterrestres hacían viajes asiduos a la orilla del Manzanares.
Mención especial se merece Pildoritas y su estrepitoso fallo a la hora de robar un tren, eso si, con huida en taxi incluida.
La ciudad reconvertida, esa escondida que ni la inutilidad de sus dirigentes podrá jamás hundir puesto que incluso la basura se convierte en música, los desechos en instrumentos y las pequeñas grandes personas que pueblan las calles, la melodía idónea para servirte de alimento con disfraz de robo, para usar una parte de las vivencias acumuladas en beneficio de crear personajes que intentes escaparse de las letras impresas en una hoja en blanco.
Por otro lado es cierto que hay que innovar pero a la par no olvidarse de las tradiciones, esas de narices rojas acompañadas de la estupidez mas estúpida. Cambiar una carretera de Centro America por una autovía de la España profunda, entre buitres y camiones asesinos, buscando una visión propia y sin duda distorsionada de siglos de historia. La mezcla idónea entre muros y acueductos, pasando por la poca pericia a la hora de no golpearte con techos bajos o compartir una amena charla salpicada del frikismo mas sano.
La guinda resulto estar al Este, el lugar donde descansan mis sueños, donde por alguna extraña e inexplicable razón, siempre consigo que la inspiración vuelva tras su exilio forzado. Es esa mezcla de buena compañía y una mano increíble para la buena comida, de sentirte valiente para ver películas de miedo o charlar sin importar la hora que marca el reloj, es esa sensación de sentirte en equilibrio. El sabor en el paladar de lo placentero de poder encajar en un dúplex estilo el camarote de los hermanos Marx, donde la genialidad despistada habita abajo y el pequeño santuario que me aporta calma arriba.
Observar los ojos ajenos devorando las líneas propias, con el nerviosismo del momento al querer y desear que ese alimento le guste, como un chef con un comensal realmente importante, impaciente, teniendo que necesitar toda la fuerza de voluntad para no desvelarle nada antes de tiempo.
Una sonrisa de satisfacción.
El simple gesto dibujado en los labios vale más que cualquier palabra y esa presión al lanzar el ultimo abrazo, te hace comprender que al igual que en las otras pequeñas etapas, esas son las personas que quieres a tu lado.
Es el secreto del loco y la genialidad del tonto.
Una simple ecuación que te hace comprender la única verdad absoluta sobre lo insignificante que son en realidad los lugares del mundo, cuyo mayor tesoro, siempre será las personas que los habitan.



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8/08/2014

PASADA LA MEDIANOCHE EN NUNCA JAMÁS

Cuando el insomnio llama hay que aprender a utilizarlo en tu favor, regla básica de supervivencia para locos creadores y demás especies nocturnas que escapan de la razón de lo cotidiano. El resto de los mortales no busquéis ninguna explicación, los que lo han entendido a la primera que sigan escribiendo porque entenderán las siguientes frases.
Esos enemigos de dioses del sueño y reyes de colchón de pluma que pueden vivir a base de nicotina y cafés tamaño industrial cuando sientes que las neuronas están de su lado. Aves nocturnas que dan rienda a sus pasiones, de carne o mente sin importar que el despertador probablemente los asesine dentro de pocas horas, sin necesidad de resoplar preguntando el motivo de la carencia de sueño sino buscando una manera de combatir la guerra perdida al descanso.
Un secreto.
Al menos en mi caso me suele dar igual que me miren raro cuando digo que he dormido menos horas que los dedos que tengo en una mano, sobre todo porque al sacrificar unos cuantos minutos, suele ser por la mera excitación de estar acabando un puzzle de palabras que ya dura tres años. Es simplemente emoción sin filtros. Esa sensación de ver el final de una historia que nació con el dolor y la decepción de un proyecto que se nos fue de las manos y al que vendimos parte de la salud, es dejar las aglomeraciones de ojos y centrarse en un pequeño publico selectivo para hacerles partícipes de este plan desordenado. Es sentir como subes y bajas con los sentimientos de unos personajes que no existen en realidad y al mismo tiempo son tan reales como pequeñas partes de uno mismo.
Un galimatías que muchas veces te hace dudar quien manda a quien.
Es sin duda saber haber despertado la curiosidad en la gente y disfrutar con sus opiniones salpicados de consejos, a veces sin que ellos mismos se den cuenta, para poder llevar a buen puerto la historia de un teatro contada de una manera tan atípica que a veces puede llegar a rozar la locura del autor. Pero solo hace eso. Arañar la superficie de lo que ahora mismo estoy sintiendo, esa satisfacción de ver una genialidad hecha dibujo en forma de visión satírica de lo que para mí sería Nunca Jamás. Un antro donde poder escupir entre relatos a los personajes de los cuentos infantiles pasados por la batidora de mi cabeza, es simplemente odiosamente divertido, sentir ese juego de tira y afloja entre un bar del surrealismo y un teatro salpicado de oscura realidad.
Tranquila/o sino lo entiendes, con un poco de fortuna podría ser que en el futuro lo entiendas.
El resto, aquellos que lo entiendes deciros que a pesar de pensar realmente que no llegaría para Septiembre a terminarlo, me he vuelto a sorprender a mí mismo y mis sesiones de evasión del sueño tecleando como un adicto, no por las ganas de terminarlo sino por verlo tan claro que me parecería un insulto no verlo.
Eso sí, sigo sin tener ni puta idea si ya he perdido el mando de todo esto.

  

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SOLAMENTE UNA PIEZA...