5/10/2013

CAIDA LIBRE

Somos esclavos de nuestros recuerdos, nacimos con esa pequeña tara disfrazada de vanidad. Hay mucha gente que consigue domarla a base de cucharadas de normalidad y rutina, otros somos mas ingenuos y decidimos convertirnos en soñadores de ojos abiertos. Movernos por impulsos. Necesidades de encontrar un sitio diferente y andar por un camino tan jodido que a veces dan ganas de rendirte. Los golpes duelen mas si las piedras están afiladas. Tal vez porque dentro de esa animadversión hacia el conceptos tan vomitados como el amor u odio, hemos creado un equilibrio emocional lejos de la perfección de la losa que supone un “para siempre”. El fuego que reconcome los odios presentes de amores pasados o la indiferencia ante la pérdida de lastre en forma de personas que terminaron por salir por la ventana de tu vida. Sin dramas o escenas de un tercer acto teatral, en silencio y sin aspavientos, sino con la soledad que solo puede otorgar el silencio. Aprender a vivir de un presente rancio en el ochenta por ciento y único en el otro veinte. Un juego peligroso donde la banca siempre gana o casi siempre, dependiendo de la suerte con la que gires la muñeca, muevas la lengua o pronuncies la palabra adecuada. Un juego. Abierto a todos aquellos que les duela perder pero no disfruten ganando. Supervivientes de muro de hormigón tras sonrisas, sin que la gran mayoría de la gente que cree conocerte no tenga ni puta idea lo que carcome tus entrañas. Esta claro que muchos de ellos saldrían corriendo si observasen el abismo sobre el que busco el equilibrio. Otros no. Los hay de toda la vida o casi, los hay entre cafés sin diván o preguntas absurdas sobre como te encuentras, a sabiendas, que no contestarás simplemente porque tu orgullo o el muro de frialdad levantado detrás de tus pupilas nunca dirán la realidad. Los hay que hablan de ti como si te conocieran, sin tapujos y pensando que, aunque suene salvajemente honesto, solo se tratan de carne de cañón en este mundo donde parece contar con un millón de amigos para sentirte realizado. Lamentablemente son la mayoría. Aunque por otro lado existen personas que sin tener un contacto directo te alegran los días grises, por muy frías que sean unas palabras en una pantalla, son escasas pero también están ahí. Así pues este es mi caótico presente de trapecista repleto de estupidez y sueño atrasado para dos vidas.

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5/04/2013

TIEMPO MUERTO

Hacía mucho tiempo que no escribía en mi pequeño lugar de evasiones y sueños perdidos en baúles ajenos u hogueras propias.
Vacío.
Es extraño como puede fluctuar el ánimo de una persona, cuando los pocos pilares que se piensan están fijos en tu vida, comienzan a moverse y caer bajo los temblores de ese terremoto llamado realidad. No es que sean especialmente graves, pero son mis demonios. Esos que envenenan cada instante y deforman las ilusiones mas puras para convertir algo especial en simple.
Anodino.
Tal vez por eso no he escrito nada en tanto tiempo, no tengo la necesidad o si la tengo, todas mis palabras me parecen tan vulgares que es mejor dejar los papeles en blanco. Una rendición. Ese es el camino al que parece llevarme estos días de destrucción creativa ante la falta de ideas conexas, escondidas en frases sin sentido.
Odio esta sensación.
Detesto el vacío total donde no poder agarrarte a nada, sintiéndote solo a pesar de saber que tienes gente a tu lado. Añoro el calor cómplice de una sonrisa que no pida nada a cambio o poder mantener el calor a ambos lados de la cama.
Siempre lo he sentido, con la diferencia, que antes podía vendarlo bajo mis historias, cuentos o relatos. No tenía tiempo para pensar en ello y simplemente me limitaba a seguir caminando hacia delante con la única idea de encontrar a mi particular Anabel Lee.
Sin darme cuenta que ese relato de Poe no es sino un canto a la muerte por el corazón.
Así que este es el plan, pararse y esperar a que todo vuelva a su cauce o intentar cambiar de rumbo.
Ninguna de las dos me atrae.
Una por cansancio.
La otra por miedo.
Ambas igual de necesarias.




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4/15/2013

SOBREVIVIR A LA VIDA

Cuando todo el mundo habla del futuro como visión para ver el fin de la mierda, nos hace perder la perspectiva, el norte que nos suele aportar el tesoro de los pequeños momentos.
La falta de aire nos hace escapar hacia delante sin mirar atrás o a los lados, siempre hacia delante y olvidar los momentos, buenos o malos, con tal de encontrar nuestro perfecto equilibrio.
El secreto es que nunca existe dicha meta.
Tal vez ahora sea mas duro dada la vergüenza que nos hacen ver el resultado de una sociedad corrompida por el poder absoluto de la mentira de la política o el mundo rancio de manos largas e inexistente arrepentimiento.
Es cierto que el asco ante el silencio de los asesinos de traje que no les tiemble el pulso al echar a familias de sus casas o el miedo que dan la impunidad de aquellos que deberían proteger a los ciudadanos y sin embargo los asesinan a base de pelotas tan ilegales como la muerte que llevan consigo.
Ciudadanos que son disfrazados con nombres como terroristas, tan hipócritas como sus promesas para conseguir el poder o las asquerosas palabras con las que llenan de mierda sus bocas, al usar el nacismo para intentar desviar la atención sobre la pleitesía que siempre han mostrado al poder.
Ciertamente son cosas como estas las que terminan por deprimirte.
Es entonces cuando nos refugiamos en los pequeños momentos, esos instantes que no son grandes hazañas o momentos épicos. Pequeños instantes pateando la ciudad que uno de los mejores cantautores, ese del sur con voz quebrada acompañando su vida de vino y rosas, le dedicó una canción. Observar el arte ajeno y disfrutar de confesiones propias. Vivir al margen de los problemas diarios, mintiéndonos piadosamente, sintiendo que durante unas horas todo parece no tener importancia. Compartir una canción especial a cambio de un bar preferido en una ciudad ajena.
Detalles.
Pequeños detalles que forman el gran puzzle que nos hacen sonreír los días de tormenta.

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4/09/2013

OUR GÜEYS

Hay personas que no conocen la palabra normalidad en su estatus de vida, me agrada ser de ese tipo de personas.
 Es cierto que a veces el caos nos hace resoplar y añoramos la triste monotonía cuando todo se pone patas arriba. Aunque no vamos a engañarnos. Adoramos estos momentos sin control y cinturón de seguridad, llamadas desde aeropuertos o transformación de cuatro paredes en una nueva temporada del Hostal Royal Manzanares. Mestizaje de emociones encontradas para convertir segundos anodinos en momentos únicos en los que agarrarnos los días de lluvia. Somos los frutos de nuestros recuerdos o al menos, eso queremos pensar cuando las cosas no nos salen como esperamos. Es decir casi siempre. Esa es la realidad a la que nos vemos sometidos por elegir caminar un camino sin señales de velocidad o flechas reflectantes para prever las curvas peligrosas. Aunque así somos lo suficientemente felices como para nutrirnos de nuestras propias experiencias. Momentos que la gente piensa que son únicos por los lugares donde nos llevan nuestros pies y que nosotros hace tiempo que los convertimos en recuerdos. Simples recuerdos. Sin darles tanta importancia al paisaje como la riqueza emocional del momento que se crea desde la modestia del deseo por aprender algo nuevo.

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3/27/2013

YO ACUSO...


La pandereta ha vuelto a sonar otra vez, ruidosa, soltando falacias en un intento por tapar la verdad que no se puede esconder tras las palabras. El drama de miles de personas. Sin esperanzas, desencantados ante una mentira envuelta en promesa sobre la liberación de una crisis.
Es la hipocresía de los ocupantes de los sillones de cuero y Ipod de última generación por creerse suficientemente inteligentes como para malversar la vida de los ciudadanos. No son gobernantes como intentan hacernos creer cada vez que dan sus insípidas ruedas de prensa, son calaña, marionetas del cuarto Reich cuyo yugo, ahora nos ahoga con guante de seda en vez de puño de hierro.
Para el norte somos escoria de segunda, un lastre, la simple carga de la que es mejor deshacerse antes que empiece a oler demasiado mal. Nos engañan. Nos mienten. Nos dicen que es lo único que pueden hacer y lo mucho que les duele tener que pagar a aquellos que perdieron el dinero por avariciosos, a los ladrones, a los exclavistas que manejan a los trabajadores como números inanimados se tratasen.
Carentes de cualquier conciencia que les provoque el menor atisbo de vergüenza, sin que les tiemble la mano por la duda cuando mandan a sus verdugos a expulsar a familias fuera de casa o dejan sin subsidios a aquellos que mas lo necesitan. Sonrientes. Pensadores que sus hilos podrán ser movidos para siempre sin que a nadie se le ocurra que las mismas tijeras que ellos usan para recortar vidas, puedan servir para cortar sus corbatas de marca.
Es entonces cuando nos convertimos en terroristas.
Somos individuos con el odio en nuestra sangre, ávidos por romper su grande y libre nación mientras se llenan la boca con la palabra democracia. La misma que ellos pisotean cuando mandan a sus perros a moler a palos a hombres, mujeres e incluso niños. En la misma que se mean cuando deciden recortar en sanidad, educación o cualquier otro derecho fundamental que su gran y sagrada Constitución, la misma que juró un ser de sangre azul y vicios caros que nadie eligió y todos pagamos.
Es entonces cuando comienzan a tener miedo.
Cuando los mineros pueden a las porras, cuando las personas ocupan las calles o señalan a todos esos traidores de la humanidad en su propio hogar. Llamándoles lo que son. Asesinos de sangre fría sin manchas en las manos pero con las almas negras, que no tienen otra manera de defenderse que atacando y difamando.
Así pues solo queda una cosa que decirles a todos esos políticos, periodistas y demás mercenarios…Reincidentes creo que lo resumió bastante bien.      

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3/21/2013

YO NO TENGO CULPA

Viendo que cada día la cuerda se tensa y que la sociedad ya no es de bienestar sino de supervivencia, todos clamamos por una solución. Gritamos o chillamos indignados ante las mentiras, desprecio y falta de credibilidad que nos suponen esos que juegan a gobernar a cambio de sueldos millonarios. Políticos, banqueros y todos aquellos desalmados que nos ven como números en un pie de página o cifras para que puedan jugar a "tu tienes mas culpa que yo".
Las personas comienzan a estar hartos de tanto mamoneo y claman por un mundo mejor, entre manifestaciones o incluso señalando en la casa de todos aquellos bastardos mentirosos en su propia casa. Asesinos. Mercenarios de guante blanco que no les importa la muerte de personas mientras el cuarto Reich y su rubia alemana les siga rascando detrás de la oreja por ser buenos perritos guardianes. Mierda y mas mierda. Tensando la cuerda hasta el límite de lo humano y lo divino para convertir miles de familias en una penitencia por pecados jamás cometido.
Pero la culpa no la tenemos nosotros...
...nos gusta engañarlos en pensar en ello.
Es mentira, todos somos culpable.
Ahora nadie ha votado a las gaviotas todos tenemos las manos limpias de no haber jugado a su juego de mentiras, eso es cierto, hay demasiadas manos limpias y tertulias de barra de bar demasiadas largas. Ese pensamiento que nadie que no ha votado no tiene culpa de nada. Esa gran mentira. La forma de auto engaño    que sirve de escudo para no ser responsables de nuestra propia irresponsabilidad. La indignación selectiva o al menos hasta que comience el nuevo Gran Hermano, sin mayor importancia que la vida siga su circulo y que el wassap vuelva a ser gratuito. Sin movernos mas que los momentos puntuales para sacar pecho y decir que estuvimos en la última manifestación, eso sí, pruebas gráficas en forma de fotografías en las redes sociales de turno.
Sino colgamos frases gilipollas, fotos de noches de borracheras o simple estupidez de explosión neuronal sobre la crónica del corazón. ¿En que nos hemos convertido? En animales irracionales que nos movemos por estímulos, que nos sentamos delante del ordenador o la televisión, que nos matamos en el gimnasio para parecer divinos y sobre todo que se nos ha olvidado pensar razonadamente sobre lo que nos hace feliz y no lo que nos obligan a pensar que es la felicidad.
Porque dentro de tres años la resaca del Sábado noche será elegida como excusa para evitar el domingo levantarse y votar a alguien o al menos lanzar un voto nulo. Al día siguiente volveremos a criticar que la sociedad vuelva a ser la misma mierda de siempre.


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3/17/2013

ZAHORIES EMOCIONALES

Antes de empezar me sé de una que no le van a gustar estas líneas...
Sin embargo las escribiré exactamente igual, a fin de cuentas la sutileza nunca fue la bandera que izamos en esta, nuestra extraña relación. No le gusta. Jamás lo admitirá y nunca se rendirá a darme razón alguna pero la conozco mejor de lo que jamás se dignará a asumir. Es dura. Un témpano de hielo que ha comido demasiada mierda, tal vez en exceso, quizás la suficiente para marcar cicatrices invisibles que le obligan a buscar el lado malo de las cosas.
Sin bipolares ni esquizofrénicos.
Evitando las malas películas de chicos malos, estúpidos o adictos a la miseria con los que justificar un miedo al daño o la perdida. La mejor defensa. El ataque directo a la línea de flotación de las emociones, la razón, una sensación tan envolvente, que se convierte en nuestro aliado enemigo en un intento por buscar agua turbia en oasis. 
Se que a la altura de esta línea estará resoplando, quizás cruzando los brazos y buscando una justificación para no tener que descubrirse ante las debilidades. Es joven. Demasiado a veces, el resto, ha crecido demasiado rápido envuelta en la perdida, en un vacío que yo mismo he compartido. 
Quizás por eso la entiendo y la respeto.
Tal vez la comprenda.
Seguramente intente por todos los medios que no recorra el mismo camino que yo recorrí.
No se trata de amor o deseo. 
Tan solo es el aprecio de alguien especial, una estrella estrellada kamikaze de la vida, una de las mías, alguien que tiene demasiadas cosas buenas dentro como para permitirle que las pierda en cuatro polvos en vistos y no vistos entre txoznas y destornilladores. No se lo merece. Ella vale mas que todo eso, lo suficiente para ser la princesa de un niño inexperto que pierde el culo por ella, que no le importa hacer una escena de película romántica de peli americana y recogerla a la puerta del bar a las seis de la mañana.
En momentos como esos la envido
También me alegra
Seguramente tenga que la siguiente vez tenga que darle una toñeja verbal de nuevo para que entienda, que a veces, lo malo conocido no es mejor que lo bueno por descubrir.

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SOLAMENTE UNA PIEZA...