Los secretos son las cosas que nos sobran, los momentos que nos corroen por dentro y no podemos aguantarlos ni un segundo de más en nuestro interior. Son nuestra forma de confiar en los demás y como nos apoyamos en ellos liberándonos de la carga que nos corroe, es sin duda la forma de poder soportar los reveses de la vida. Por eso no confío en la gente que te cuenta algo íntimo en la primera conversación, menos aún, si ni siquiera es algo suyo, personal, sino de una tercera persona que seguramente comenzarán a pitarle los oidos. Generalmente esa misma gente son la que te pide que confíes en ellas, que pueden contarles lo que quieras y con esa excusa, no tardarán en difundirlos como si de una primicia de la prensa rosa se tratase. Porque vivimos en la era de la información desinformativa, en la época que nos han enseñado que no existe la intimidad, que todos debemos ser porteras o peluqueras de lengua fácil, de esas que no se molestan en pensar en la personas si la información es morbosa. Por eso yo guardo mis secretos, lo que cuenten la gente que no tiene la llave de ellos es saliva fácil, no me molesta es mas, ni me importa. Al igual que yo guardo los secretos que me han ido contando, ellos guardarán los mios, es un pacto secreto que no se necesita ni sangre, ni firma alguna para hacerlo valido. Es algo mucho mas simple, es pensar que pase lo que pase, tus secretos siempre estarán bajo llave y esa simple sensación, te da toda la confianza que necesitas.
La vida acaba siendo como una empresa y a veces hay que hacer un balance de situación, es algo que se nos olvida y es tan importante para saber como estas y si tienes deudas que pagar.
Es increible como acaba todo buscando un equilibrio, aunque raramente lo consigues. Como todo lo que haces y todo lo que recibes acaba siendo una forma equitativa o por lo menos no se separa tanto una parte de otra. Todo tiene su pro y su contra. Por ejemplo el pasado y remover sus cenizas, puede darte la oportunidad de joyas que perdiste por tu egoísmo, por tu falta de tacto y egocentrismo. Tal vez es porque en mi vida solo quedan buenas personas, esas que siempre miran en el prójimo y saben perdonar, esas que a pesar de pasar un mar y volver a su tierra acaban añorandote y perdonando lo que para la gente normal nunca lo haría. Tal vez por ello esa conversación etílica, ese sueño de katxi y txozna que hace ya mas de un año surgió, podía haber acabado con Nepal como destino y sin embargo, acabaremos en el país del tango. Aunque no todo es bueno, el pasado también remueve errores del pasado, de esos que hace mas de una década debieron acabar enterrados, de esos que nunca debió levantar ni la mas mínima duda o curiosidad. Sin embargo pruebas y descubres cuando ya es tarde que si por algo lo enterraste, si por algo cortaste ese hilo fue por algo importante. Menos mal que tu cuerpo a veces es independiente y decide dejar de funcionar. Has sido guardián de secretos, de lágrimas intimas, de dolor, de ira, de todas las cosas que envenenan. Esos mismos venenos que tu has descargado en mayor o menor medida, en cada una de las fichas de tu ajedrez. En especial en tres, una amarilla, una negra y una roja, tres fichas que han sufrido las mil y una guerras internas, las mil y unas batallas a corazón abierto que has perdido, que has ganado, que te han hecho recuperarte y perderte. Esta vez en especial a la roja porque tenemos demasiado en común, porque a pesar de ser parecidos, muchas veces no entendí que eso no significa que seamos iguales y por ello, acabe viendo una enemiga donde solo debió haber un colchón para amortiguar los golpes de los recuerdos. Seguramente con ella no he tenido los incendios mas salvajes, pero si los mas continuos y ahora todo a cambiado, todo es un espejismo de lo que fue, todo es un nuevo comienzo. Tal vez este es como debió comenzar, con mas ropa y menos acelerado, sin buscar, sin querer encontrar algo que se ha perdido y solo el tiempo te revolverá. Todo busca su equilibrio, todo tiene dos caras, todo tiene dos finales. Es un continuo caminar, subiendo al cielo cuando las cosas van viento en popa, cuando sientes que eres indestructible. Bajando a los infiernos cuando las cosas no marchan, cuando tu cabeza no anda, tu corazón no late y solo te tropiezas, te caes y te vuelves a tropezar. Son en esos momentos cuando te resulta demasiado difícil buscar el equilibrio, mientras intentas levantarte del suelo. Me ha costado, pero finalmente he recordado la lección que el dolor me hizo olvidar. Intentar agarrarme a la gente importante en momentos en los que la balanza se tuerce para el mal lugar, son esos momentos que debo pensar con la cabeza, contar hasta diez y respirar. Quizás es lo único que he sacado en claro de este juego de mascaras que es la vida.
Acabó la última noche de deambular nocturno y de porrón en mano, al fín acabaron todas las txoznas, lonjas o katxis. Se acabaron las liadas de mañana, el dolor de cabeza, las tripas revueltas y el malestar generalizado darán tiempo a las tardes de cine, película y manta. Último día y otra vez bañados en zurra para combatir el frío, otra vez repleto de anecdotas, de llamadas de telefono, de txupitos, de bailes absurdos, de conversaciones de ítimas, de confesiones inconfensables. Tambien noche de subnormales, de aguantar al espartano que escondes dentro para no acabar liando una batalla campal. En fín, noche movidita para la despedida y ahora con escalofríos y dolores varios me pregunto si valió la pena tantos excesos....me lo pregunto, eso sí, con una sonrisa en la boca.
Finalmente acaban, es la última y ahora te parece que Mayo está realmente lejos cuando volvió a empezar todo este ciclo de noche y txoznas. El frío a llegado, como queriendo decirnos que va siendo hora de despedirnos de las calles, de los tragos de amistad sin tener que estar en bares confinados. Hoy Basauri cierra una vez mas el cúmulo de momentos que hacen único estos meses, algunos se olvidarán otros se recordarán pero lo importante es el buen sabor de boca que te han dejado. Esa sonrisa a recordar nuestros "mayores" logros durante todas esas noches. No todos los momentos son buenos, porque aunque la mayoría han sido sonrisas, también ha habido lloros, discusiones y momentos de tensión. Sin embargo todas se han superado, todas han tenido sus brindis, sus bacileos y sus mil y una estupideces. Han sido días de París, de cajas, de ser muy malos y las míl y una tonterías que ahora mismo no me acuerdo. Han sido horas y horas recorriendo mil y un lugares, algunos nuevos otros a los que se repite la visita como una tradición. Han sido minutos y minutos de conciertos, de record de katxis, de mañanas de moribundos y de mal dormir en tienda de campaña. En resumen, ha sido un verano único y que tan solo deseo que cuando regrese Mayo el telón se suba y sea cuanto menos igual de bueno que este. Aunque sin duda este verano ha sido especial por la compañía, por la gente con la que he sonreído por eso este fin de semana debía despedir nuestro particular verano con ellas, aunque fuese en días separados.
Otro año mas vemos desfilando a aquellos que supuestamente están para protegernos, todos iguales, todos al son como si fuesen máquinas y mirando un cacho de tela. La pregunta surge cuando si esa especie de ciborgs me tienen que proteger porque van todos armados, porque me la palabra proteger se asemeja tanto a una bala o a un tanque. La crisis dura de Lunes a Sábado a la mañana todo se olvida, bueno hoy también se ha olvidado, es día para sacar pecho porque la roja, nuestra selección, esa que nos llena de orgullo y satisfacción ha ganado 10 de 10 partidos y son la reostia. Y me pregunto ¿Tan subnormales somos? La respuesta es sí, porque ninguno de esos sufrirá la crisis, porque defender unos colores que no siento como mios me la resbala o porque el paro sigue subiendo mientras sus salarios creciendo, me parece que el opio de la sociedad a día de hoy es un balón y modelos enseñando las piernas. Nos da igual que se vulneren los derechos, que a la gente se le marque con la carta de "ir a la cárcel" como quién regala un caramelo y que ya no hace falta usar una pistola para ser un terrorista, ahora solamente por pensar ya lo eres. Las palabras, por muy mal sonantes, ofensivas o hirientes que sean siempre son palabras y por ello nadie puede hacer callar a otro. Porque nos preocupamos por ver lo bien que funciona la justicia con las noticias de portada, pero cada vez hay mas robos, mas muertes violentas, mas violencia de género o una falta de respeto total por el prójimo. Pero eso no interesa, mirar los errores propios siempre duelen mas que buscar excusas ajenas. Es mejor echar la culpa de haberse dejado secuestrar por estar pescando donde tenían la pesca. Aunque siempre se podrá volver a la primera plana con otra detención, incluso si todas esos pobres pescadores acaban muriendo por la estupidez, la ineficiencia o simplemente la cabezoneria de la incopentencia que nos dice gobernar. Corrupción y miserias, trajes y maletines y no hay ni un poco de vergüenza si quiera en pensar nadie en dimitir A todo esto, no sé, he pensado que tal vez esos mismos que desfilan con una cabra podían proteger a esos barcos...perdón que también es ilegal.
A veces la desnudez te llena de calor, es algo tan atípico que podría resultar incómodo y sin embargo, es una de las mejores sensaciones del mundo. Es ese hilo invisible que dos voces unen a muchos kilómetros, ese tejer de sentimientos en los que con una palabra dice tanto como un discurso, un silencio como una confesión y cuatro letras un nuevo plan en una cabeza ajena. Es esa necesidad de contar historias que serían para preocupar en tono de humor, de despertar una sonrisa cuando en otra situación tendrías ganas de llorar. Son esas ganas de saber como se puede controlar a una veintena de pequeños monstruitos o como se puede desvariar en una conversación de un lado a otro sin tapujos. Solo una reina puede dar todo eso y no pedir nada a cambio y por eso aunque le digas que no te pasa nada para no preocuparte, te caza de cien, cien. Por eso y porque me han chivado que hoy anda un poco tristona, aunque seguro que esa eterna sonrisa en su boca, hay que dedicarle una canción.
Es realmente extraño como las mismas letras puedan despertar sentimientos tan diferentes. Como un mismo nombre se transforma hasta el punto de hacerte subir o bajar en tu escala de satisfacción. Comprobar que la asociación de esa palabra, puede hacerte pensar en el mejor de recuerdos o en la peor de las putadas. Por ejemplo como una diosa, una reina y una zorra pueden compartir nombre, y no, no se trata de ninguna canción del Sabina. Como algo que debería ser un milagro, acabó siendo una maldición, que a veces aun sufres aunque sea de forma inconsciente. Hay también casos que te hacen sonreír, como comprobar que a pesar de casi una década de diferencia, hay padres que acertaron al poner el mismo nombre a dos personas que valen tanto, como mandar incluso en el mar de neuronas, sentimientos o rarezas que esconde la cabeza. Antónimos tan extraños como ser la mejor prima del mundo y la cuñada que no desearía ni al peor de mis enemigos. Aunque sin duda el caso mas especial son aquellos nombres que desaparecen, aquellos que son devorados por un apodo, por una seña que todo el mundo reconoce y que puede derivar de un rasgo o de tu apellido. Sin embargo, lo que hay cierto es que hay cosas que da igual como lo mires siguen llamándose igual. Un hijoputa seguirá siendo un hijoputa, un gilipollas siempre será un gilipollas y así con toda la gente que se dedica a poner nombre a los demás sin conocerles. Hablar por hablar sin haberte visto caer en tu infierno, sin haber visto tocar fondo y levantarte, sin haberte visto sonreír de corazón o llorar como un niño. Son esos momentos, los que mas perdido te sientes donde olvidas los nombres de los demás y tu mente solo dibuja sus caras, lo que tu sientes por ellos y te recuerdan que hay que ser valiente para llamar a las cosas por su nombre, incluso si lo que estas mirando es un espejo.