Las buenas noches siempre empiezan mal, siempre, no hay excepciones que no confirmen esta regla no escrita.
Es tan cierto como que salgas hacia tu destino una hora y media después de lo que deberías, como que alguien no aparezca, como que otro se apunte a ultima hora, como que el tercero en discordia se quede dormido.
Y así mil y una razones para que pienses que esa cena no va a salir bien.
Pero en seguida te das cuenta que da igual todos esos detalles, da igual las tardanzas, los cambios de plan en el último momento o que el GPS nos pierda camino de Amorebieta.
Sabes que va a ser una buena noche.
Da igual que seamos los primeros en cenar, que algún vaso se rompa, que casi prendamos fuego a la sidrería o que la batamos el record de kilos de nueces devoradas por persona.
No importa recordar las mil y un borracheras, las mil y un consecuencias y desgracias que nos han acompañado durante tantos años.
Porque sabes que va a ser una buena noche.
No importan las discusiones, los txupitos o que tus oídos casi estallen ante la peor versión jamás oída de una canción. No importa que nos perdiéramos una y otra vez por el pueblo, o que acabásemos en un Gaztetxe jugando al ping-pong o hablando sobre los tatuajes y el mundo interior.
Asumes el eterno trayecto en tren de vuelta, la suerte de pillar un autobús por los pelos o los golpes bajos en tobillos y zonas mas blandas. Es natural, tanto, como que alguno que otro tuviese que hacer la cobra por jugar con fuego o mas sencillo sentir que su cuerpo ya no puede mas y expulsa el sobrante.
Todo eso da igual porque ha sido una buena noche...una noche en que volvimos a tener 20 añitos y parecer lo que tal vez, nunca dejamos de ser.
3/14/2010
ESTA FUE UNA BUENA NOCHE
3/13/2010
A PORTAZOS
La verdad es que en general el ser humano nos quejamos por vicio, nos escondemos bajo las consecuencias de nuestros actos de nuestras decisiones, las maquillamos llamándolas mala suerte, destino o providencia.
Somos así, nos gusta buscar una excusa a nuestros errores, a nuestras acciones no realizadas o nuestros momentos no vividos.
Nosotros decidimos casi todo, lo hacemos como mejor sabemos, teniendo en cuenta que nuestro futuro es tan indeciso como nuestros propios pasos.
Somos jugadores de poker, a veces arriesgamos, a veces nos plantamos y casi siempre disfrutamos.
Porque debemos aprender que en este juego, las consecuencias pueden ser nefastas o alegres.
Son nuestras marcas y por eso decidimos abrir o cerrar puertas, nuestras puertas de nuestro hotel como nos da la gana.
Aunque algunas las abra el viento nosotros las podemos cerrar, esta claro que es nuestra decisión, nuestro valor a dejar cosas en el pasado, de sentir que cosas que no funcionaron no lo van a funcionar a día de hoy.
Debemos mirar hacia delante, asumir nuestros sacrificios, nuestras horas sin dormir, nuestros agobios por nuestras ilusiones.
Tenemos que asumir que puertas cerrar y cuales no, no se pueden dejar entre abiertas, porque ni las olvidas, ni las recuerdas para siempre.
Cada uno es dueño de su partida, de sus puertas, de su destino y sus decisiones, cada uno siente lo que siente, vive lo que quiere vivir y sueña lo que quiere soñar y ese pequeño cúmulo de errores y aciertos, de sonrisas y lágrimas, son las que nos hacen mirar cada día de forma diferente, a veces para mal a veces para bien, pero siempre diferente.
3/11/2010
SILENCIO CON ECO
Si es un silencio de corazón.
Es tan sangrante, que el vacío de la fingida indiferencia te hace cambiar, te hace errar porque el eco se convierte en tu aliado, tu compañero Judas que te hace confundir amor con placer, que te hace diluir el odio desenfocado a tu alrededor, en vez de centrarlo en la pared cruel e insensible que creo ese silencio de soledad.
A veces gracias a muchas manos de ayuda, gracias a mil caídas, a mil errores y contar hasta diez, consigues volver a gritar sin encontrar el eco de tu propia voz.

Hay silencios de la última parada, de ese último billete que nunca te llega cuando quieres y sin embargo, siempre te quedan mil cosas por decir, cientos por hacer y decenas por olvidar.
Es un silencio forzoso, sin vergüenza, sin amor, sin odio, sin vida a la que reclamar.
Entonces sabes que no encontraras respuestas, solo el silencio y por lo tanto, esas pequeñas preguntas que no conseguiste formular, jamás tendrán respuesta.
Sin embargo los silencios también pueden ser únicos.
Un silencio por mil palabras, un silencio por una mirada, un silencio por una sonrisa, un silencio por un gesto.
El secreto de los silencios reside en encontrar el motivo por el que se crean, por el que surgen para permanecer escondidos tras los sentimientos.
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3/09/2010
DONDE EL FRIO NO LLEGA
Aunque los dedos se congelen, aunque la mente se enfríe los sueños siguen su camino. No entiende de temperatura ni de clima.
Los deseos no entienden de sueño, de horarios o trabajos.
Por eso los días malos de esos en los que el frío pone tu mala cara, acaba siendo esos deseos lo que te hacen llegar a casa con una sonrisa.
3/08/2010
HERENCIA
Sin embargo las herencias pueden ser de mil formas y no todas tienen un Borbón en una cara de una moneda.
Tenemos mil cosas que dejar, que ofrecer o simplemente que compartir y no resumirlo todo en el precio que se le puede poner cuando se quiera vender.
Al mirarte a un espejo descubres tu herencia, esa de colores, formas o sonrisas.
Son tus genes los que nos hacen parecer y sentirnos orgullosos de donde venimos, de que molde salimos y que molde podremos crear en el futuro.
Nuestra herencia no solo es lo que se puede ver sino lo que se puede sentir, lo que hace que seamos como seamos, con nuestros errores, nuestros momentos de enfados, nuestra cabezonería y nuestras ilusiones.
Somos nuestros aciertos y errores, esa es nuestra herencia, lo que dejamos atrás en cada decisión, en cada momento, en cada recuerdo.
Por eso hoy le debo una parte de bastantes horas a mi cama en forma de herencia, a las ojeras de mi rostro y al destemple de mi cuerpo por haberse acostado a las tres de la mañana.
Sin embargo es una buena herencia que deber.
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3/06/2010
SEGUIR NAVEGANDO
Son momentos malos, de esos donde la tormenta parece haberse olvidado de la calma, de esas que miras el mar y parece mas solitario, mas frío, mas oscuro.
Son momentos en los que tus huesos parecen quejarse, tu corazón
reclamarte una huelga indefinida y tus arrugas demostrarte que tal vez tu también debes dejar ese mar para que otros piratas lo intenten conquistar.Te intentas hacer a la idea, demostrarte que ya has navegado lo suficiente, lo necesario para poder escribir tu diario de abordo desde tierra firme.
Sin embargo tu siempre serás esa veleta fiel al viento.
Te miras el pecho y descubres que la rosa de los vientos sigue marcando el camino, un camino que siempre te lleva hacia el océano.
Es cierto que es un mar de dudas, de malos momentos, de errores y equivocaciones....y sin embargo es tu océano.
Tu libertad esta allí, tu riesgo a hundirte a cada instante, a naufragar a cada segundo pero aun así, sigues queriendo volver a ponerte tu parche en el ojo.
Quieres volver a ser ese pirata que navegó sin dejar prisioneros, sin tener que rendir cuentas al aire o sin tener que lamentar el exceso de Ron.
No sabes hacerlo de otra forma, no sabes ni quieres.
Eres un corsario que asalta las horas, los minutos y los segundos, un ladrón de sonrisas y asesino de lágrimas, es lo mejor que haces, es lo único con lo que te sientes vivo.
Por eso tendré que seguir buscando tesoros, por eso tendré que seguir asaltando sin descanso lo que mas odio.
La monotonía.
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3/03/2010
AGUR
Es difícil entrar a valorar a una persona que siempre estuvo volando en su imaginación, en su sueño de fantasía que acabó convirtiéndose en el mío.
Si hace apenas dos meses se marchó parte de mi corazón, hoy se ha marchado parte de mi imaginación, parte de mis visión de las cosas distorsionadas que a cada segundo ha salido de esta cabeza tan ocupada en mil y una cosa.
Por eso tal vez quiero escribir, quiero homenajear a esa persona con una historia, un reto que será mi forma de dar las gracias, de demostrarle que sus ideas, sus historias y sus buenos momentos no quedarán en el olvido.
Tan solo pedir que hayas ido donde ido, estés donde estés, puedas disfrutar de esa parte del corazón que perdí y ahora te pertenece.
Solamente me queda decir.
Agur Abuelo